 El material de reciclaje de Plaza
Laureles, corresponde al 30 por ciento de sus basuras, con lo
que lograron un gran ahorro. |
Reciclar: un proyecto que
paga
El Edificio Plaza
Laureles ya tiene experiencia y sigue
reciclando.
Felipe Guerra es un joven que se dedicó al
reciclaje, desde que su hermana, que estudiaba ecología en la
Javeriana, hizo un trabajo al respecto. Él la animó para que hiciera
una página web indicando a las personas todo lo que necesitaran
saber sobre el reciclaje.
Cuando llegó a Medellín, Felipe
entró a un curso de diseño y administración de páginas web y él
mismo creó www.ereciclaje.com, con la misma idea que antes le había
dado a su hermana, pero con un trabajo adicional, que decidió
aplicar a la realidad de varias unidades residenciales.
La
idea, que ya ha calado en muchos, es hacer rentable el reciclaje,
tanto desde una perspectiva ecológica, como desde la facilidad para
la vida diaria. Y de “ñapa”, los usuarios terminan ahorrando
dinero.
Felipe trabaja con los administradores de propiedad
horizontal, a quienes les ofrece desde la guía para reciclar, hasta
la asesoría para que los residentes se conviertan de usuarios por
estrato a multiusuarios de Empresas Varias, requisito indispensable
para lograr los ahorros. Así lo hizo con el edificio Plaza
Laureles, con el que empezó el trabajo en enero de 2004.
Después de una completa socialización con los residentes, se
organizó a la empleada de oficios varios para que acabara la
clasificación de los desechos, que resultan de las dos torres y a
don Edison de Jesús Jaramillo, como el reciclador oficial que pasaba
una vez por semana.
El edificio logró bajar sus costos de
recolección de basuras de 21.000 pesos a 10.000, y aunque el
contrato con Felipe sólo duró un año, ellos siguen con el proceso de
reciclaje y Edison sigue recogiéndolo los jueves. Es un cambio de
cultura que todos pueden lograr y así como Felipe, hay otros
proyectos en la zona con el reciclaje, por ejemplo Ainsa, que viene
trabajando hace un año más o menos. De esta manera, la zona y sus
habitantes ganan y los recicladores también. |