| DOMINGO
DE RAMOS, DOMINGO FUNESTO.
Por
Daniel Sánchez
Miembro
AIRE Spirit
Entre la cara de júbilo
de pocos, la de desprograme de muchos y las de resignación obligada
de decenas de niños, como una revelación, avanza por las
calles de Belén (Medellín) la muchedumbre en procesión.
Llevan tambaleándose de un lado para otro, un cristo encima de
un burro; El cura a cargo, con megáfono en mano, repite no se cuantos
padre nuestros y ave marías mientras avanza lentamente.
La escena no tiene nada de raro, excepto por un pequeño detalle.
Increíblemente se logran distinguir entre el alborotado y desuniforme
espectáculo, muchos ramos de palma de cera; Nuestro árbol
nacional.
Árbol nacional, por que no existe en ninguna otra parte del mundo.
Si, a pesar de las campañas y medidas tomadas por las autoridades,
muchos feligreses, quizás los más tradicionales, católicos
de verdad verdad, siguen utilizando las hojas de esta palma como símbolo
de su gran devoción.
Mientras tanto, en los diversos bosques de niebla del país, los
menos de 500 ejemplares de loro orejiamarillo (ognorhynchus icterotis)
buscan desesperadamente a su inseparable compañera. Fuente única
de hogar y alimento para ellos. Sin entender por que de repente ha desaparecido.
La procesión continúa ignorante, indiferente de lo que pasa,
del pecado que cometen. Nuestro amigo el loro orejiamarillo por lo pronto,
recorre su propio vía crucis buscando inútilmente su hogar.
Y Dios desconsolado, observa desde su cielo lo mal que hemos comprendido
su mensaje.
Si alguna vez te has puesto
en la frente una cruz de ceniza de palma; entonces también eres
responsable, haz ayudado a violar uno de los más sagrados mandamientos
de la ley de Dios que reza “NO MATARAS”.
¿Quieres confesarte?
Entonces por favor crea conciencia. Todo el universo te lo agradecerá.

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